Professional colleagues discussing work in modern office

Acabas de hacer una presentación ante un cliente, pero los nervios te han vencido. Lejos de mantener la calma y la compostura, te has trabado con las palabras y has omitido un punto clave. Fue un fracaso, pero eso no es lo que te preocupa ahora mismo. No, te preocupa más cómo va a reaccionar tu gerente. ¿Te gritará delante de toda la oficina… otra vez?

No se trata solo de tener un «mal día» en la oficina. La forma en que actúa tu jefe afecta directamente cómo te sientes y puede tener un impacto serio en tu bienestar. En encuestas, el 69 % de las personas afirma que sus gerentes afectan su salud mental más que su médico o terapeuta. Si tienes la mala suerte de contar con un gerente con baja inteligencia emocional (EQ), lo sabrás demasiado bien.

Señales de que estás lidiando con un jefe con baja EQ

La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar tus propias emociones y relacionarte con quienes te rodean. Se compone de cinco habilidades o comportamientos:

  • Autoconciencia, la capacidad de reconocer y nombrar tus propias emociones.
  • Conciencia social, la capacidad de reconocer y comprender las emociones de los demás. 
  • Control emocional, la capacidad de gestionar tus experiencias emocionales y reaccionar adecuadamente a la situación.
  • Empatía, la capacidad de comprender y conectar con las experiencias emocionales de los demás. 
  • Bienestar emocional, tu estado general de salud emocional, que suele manifestarse como una actitud positiva hacia la vida. 

Si tu gerente tiene baja EQ, afectará cada aspecto de tu trabajo. Los líderes con alta EQ tienen el poder de inspirar, motivar y mostrar empatía cuando lo necesitan. Cuando la inteligencia emocional es baja, nada de lo anterior es posible. Veamos algunas de las señales de que tu gerente carece de una o más de las facetas de la EQ: 

  • Exige un perfeccionismo constante.
  • Le cuesta regular sus emociones, algo que puedes experimentar cuando estalla o se vuelve distante y pasivo-agresivo al frustrarse.
  • Puede criticarte o reprenderte públicamente.
  • Tiene una mentalidad fija («Así son las cosas» o «Mi manera es la única correcta»),
  •  No está abierto a las opiniones de los demás.
  • Es insensible a las emociones de los demás o las desestima.
  • Tiene dificultades para mantener relaciones laborales colaborativas y respetuosas.

Trabajar con un gerente con baja EQ nunca será fácil. Puede que sientas que caminas sobre cáscaras de huevo, con miedo de cometer un solo error por temor a que explote. Del mismo modo, este tipo de personas tienen más probabilidades de participar en chismes y enfrentar al personal entre sí.

En lugar de dejarte arrastrar por su comportamiento o escribir tu carta de renuncia presa de la rabia, es mucho más inteligente buscar maneras de gestionarte tanto a ti como a esa persona. Hemos reunido siete estrategias que pueden ayudarte.

7 maneras de manejar a tu gerente con baja EQ

1. Cambia tu estilo de comunicación

Los gerentes con baja conciencia social tendrán dificultades para leer entre líneas. Si estás intentando insinuar algo sutilmente, quizás usando cierto tono de voz o lenguaje corporal para expresar tu idea, es probable que no lo capten en absoluto. Por ese motivo, es mejor que tu comunicación sea directa y concisa. No dejes ningún margen para malinterpretaciones.

Ten cuidado si necesitas darles retroalimentación. Las personas con baja EQ pueden ofenderse si perciben la retroalimentación como una crítica personal. Sabes que no pretendías que se entendiera así, pero aun así pueden oírla como un ataque, así que ve más despacio y cíñete a los hechos observables al modificar cómo la transmites. En lugar de usar frases con «tú» (como «no me explicaste esto lo suficientemente bien»), prueba con frases con «yo» (como «necesito más aclaración aquí») o enfócalo en los objetivos compartidos del equipo («Queremos que este lanzamiento salga bien, así que me gustaría que la próxima vez alineáramos nuestras expectativas»).

2. Establece límites claros manteniendo la profesionalidad

Nadie merece ser humillado en el lugar de trabajo y, sinceramente, todos cometemos errores. Si tu gerente tiene tendencia a reprender públicamente, no tienes que tolerarlo. Habla con esa persona de forma calmada y profesional, indicando que preferirías recibir la retroalimentación en privado. Si esto no funciona, siempre puedes hablar con Recursos Humanos sobre el problema y establecer límites claros respecto a cuándo, dónde y cómo deben tener lugar las conversaciones sobre el desempeño en el futuro.

3. Trabaja para generar confianza con tu gerente

La confianza no resolverá todo con un jefe con baja EQ, pero puede reducir en gran medida la tensión de las interacciones cotidianas. Concéntrate en ser coherente y predecible en tu forma de comunicarte y en cumplir lo que dices que harás. Eso no significa que debas ser perfecto. Significa hacer cosas como dar plazos realistas y cumplirlos, y señalar los problemas con antelación. Con el tiempo, un historial sólido hará menos probable que cuestione tus decisiones o asuma lo peor cuando algo salga mal.

4. Dale actualizaciones estructuradas sobre tu trabajo

Si tu jefe tiende a microgestionar, algo común en las personas con baja EQ, anticípate. Empieza a darle actualizaciones estructuradas de tu proceso. Esto hace que tu gerente sienta que está al tanto y significa que se sentirá más cómodo con tu trabajo.

5. Intenta no tomarte su falta de empatía como algo personal

La falta de inteligencia emocional de tu gerente es su problema, no el tuyo. Habrá ocasiones en las que se altere sin una buena razón. Puede que haya momentos en que diga algo insensible y no considere el impacto de sus palabras. Por desgracia, no puedes controlar eso.

Lo que sí puedes controlar es cómo respondes. Intenta no tomarte sus palabras como algo personal. Su manera de comunicarse tiene todo que ver con esa persona y muy poco que ver contigo. Busca una vía de desahogo, como amistades o colegas, donde puedas procesar su comportamiento de manera saludable.

6. Busca maneras de mejorar tu propia EQ

Aunque no puedes obligar a tu jefe a trabajar en sí mismo, mejorar tu propia EQ puede ayudarte a lidiar con esa persona. La inteligencia emocional no es estática y hay muchas maneras de aumentarla, entre ellas:

  • Prácticas de atención plena
  • Empezar un diario de gratitud
  • Usar tarjetas de emociones para ayudarte a identificar tus sentimientos y reacciones
  • Respiración cuadrada cuando te sientas abrumado

Realizar el test de Inteligencia Emocional (EQ) de Truity te dará una referencia clara de qué habilidades emocionales ya son fortalezas para ti y en cuáles tienes más margen para crecer, para que puedas centrar tus esfuerzos en lugar de adivinar.

7. Documenta todo (como medida preventiva)

Si tu jefe entra en territorio tóxico, te conviene tener una lista bien documentada de exactamente lo que ocurrió. Esto podría consistir en obtener las cosas por escrito (sí, ¡un correo electrónico cuenta!) o anotar cuándo sucedieron situaciones específicas. Ten claro cuándo el mal comportamiento pasa a ser acoso. Si necesitas contactar a Recursos Humanos, la información que hayas reunido puede utilizarse como prueba.

Cómo avanzar con tu gerente con baja EQ

Cada vez más organizaciones están reconociendo que la EQ es una habilidad fundamental de liderazgo, lo que significa que el comportamiento de tu gerente con baja EQ puede que ya esté en el radar y que esté recibiendo orientación para mejorarlo. Mientras tanto, adaptar tu propio enfoque —desde cómo te comunicas hasta cómo estableces límites— puede hacer que el día a día con esa persona sea más manejable y proteger tu salud mental. Y si has probado esas estrategias y la situación sigue siendo tóxica, es totalmente válido empezar a buscar un puesto donde la cultura de liderazgo sea más saludable y emocionalmente consciente.

Charlotte Grainger

Charlotte Grainger es escritora freelance y ha publicado anteriormente en Cosmopolitan, Men’s Health, Brides Magazine y Metro. Sus artículos abarcan desde temas de relaciones y estilo de vida hasta finanzas personales y carreras profesionales. Es una ENFJ indiscutible, lectora ávida, adicta total al café y amante de los gatos. Charlotte tiene una licenciatura en Periodismo y una maestría en Escritura Creativa por la Universidad de Sheffield.